Uruguay: Encuentro fraterno de Salesianos Cooperadores – Paysandú, 10 de octubre de 2026

Una historia encendida: 150 años de carisma salesiano, fraternidad y misión.

En el marco de la celebración de los 150 años de la Asociación de Salesianos Cooperadores, el pasado 10 de octubre nos reunimos en la ciudad de Paysandú para compartir una jornada de encuentro, reflexión y fraternidad, renovando la alegría de pertenecer a una gran familia que sigue haciendo vivo el sueño de Don Bosco.

El Colegio Nuestra Señora del Rosario nos abrió sus puertas para vivir un encuentro marcado por la cercanía, el reencuentro, la alegría compartida y el profundo sentido de pertenencia a nuestra Asociación. Fue una oportunidad para fortalecer los vínculos entre los Salesianos Cooperadores, celebrar el camino recorrido y renovar nuestro compromiso con la misión que nos une.

Uno de los momentos más significativos de la jornada fue la reflexión que nos ofreció el Padre Inspector Francisco Lezama de los SDB, quien nos invitó a recorrer nuestra historia bajo una imagen tan sencilla como profunda: «Una casa con la luz encendida».

A través de esta imagen, nos ayudó a reconocer que el carisma salesiano es, ante todo, un regalo que hemos recibido y que estamos llamados a compartir. Una casa que acoge, una escuela que prepara para la vida, una parroquia que evangeliza y un patio donde se cultivan la amistad y la alegría. Una casa en la que nadie es extraño y donde siempre hay lugar para alguien más.

La reflexión nos permitió mirar con gratitud los orígenes de nuestra Asociación y los 150 años de presencia salesiana en Uruguay, reconociendo a tantas personas que, antes que nosotros, mantuvieron encendida la luz del carisma de Don Bosco. Pero también nos desafió a mirar hacia adelante, a abrir las puertas de nuestras comunidades, a acercarnos a las periferias y a reconocer a los jóvenes como protagonistas de la misión salesiana.

Una pregunta resonó especialmente a lo largo de la reflexión: «¿Para quién dejo yo la luz encendida?». Una invitación a descubrir que celebrar nuestra historia no significa solamente recordar lo vivido, sino asumir la responsabilidad de continuarla, haciendo por otros aquello que tantas personas hicieron por nosotros.

La fraternidad compartida durante la jornada nos recordó que no caminamos solos. Somos parte de una Asociación que encuentra su fortaleza en la comunión, en el servicio y en la certeza de que, como nos enseñó Don Bosco, las fuerzas débiles, cuando se unen, se hacen fuertes.

Celebrar 150 años es agradecer el pasado, abrazar el presente con alegría y mirar el futuro con esperanza. Regresamos de Paysandú con el corazón agradecido, los vínculos fortalecidos y el deseo renovado de seguir siendo Salesianos Cooperadores capaces de mantener encendida la luz, especialmente allí donde más se necesita.

Porque el sueño de Don Bosco sigue vivo, y hoy somos nosotros quienes estamos llamados a continuarlo.