
Soy una ex delegada.
Ya no estoy con ustedes, pero todavía los quiero mucho.
Y como no se podría querer bien a quién tiene sus raíces en el corazón de nuestro padre común Don Bosco?
Han pasado los años, se han acumulado las décadas (y ya bien los siglos) y Don Bosco es siempre el «gran amigo». De los jóvenes? Sí, sin duda, pero no sólo ellos. Él es el amigo de los que fueron «jovenes», y en particular de los que quieran donarse en favor de los jóvenes.
Su don es, de hecho, la juventud del crazòn. Llevar al mundo la juventud significa llevar la energía transformadora, la alegría , una alegría que se basa en la presencia de Cristo resucitado, que persiste incluso en medio de las dificultades y el sufrimiento de la vida.
Han pasado para la Asociación ciento cuarenta años, y Ustedes son el inicio de un nuevo cammino. Sea un camino de juventud evangélica.
Con afecto y amistad
Sor María Collino
Delegada Mundial 1988-1998.
mariacollino@cgfma.org

