
(ANS – Sacrofano) – En el marco del Congreso Mundial de los Salesianos Cooperadores (SSCC) de Sacrofano, la jornada del 8 de mayo estuvo dedicada al análisis del estado de la Asociación, al camino recorrido en estos 150 años y a las perspectivas para el futuro.
La mañana se abrió con la intervención de Madre Chiara Cazzuola, Madre General de las Hijas de María Auxiliadora, quien centró la atención en la expresión femenina del carisma salesiano, recorriendo la relación y complementariedad entre Don Bosco y Madre Mazzarello, y delineando algunos rasgos característicos de esta última. A través de estas reflexiones, Madre Chiara subrayó que, en virtud de la misión educativa, el carisma salesiano solo es completo cuando logra armonizar el aporte femenino y masculino en una dinámica de reciprocidad: un dar y recibir que enriquece y potencia energías y proyectos de bien. Ser portadores y testigos del carisma exige actuar juntos, tejiendo redes en plena sinergia. En esta perspectiva, la Madre General destacó que el Congreso es una oportunidad preciosa para relanzar la vocación y misión salesiana desde la reciprocidad.
Tras la intervención de Madre Chiara, siguió una breve mesa redonda con los representantes mundiales de los grupos de la Familia Salesiana: Bryan Magro, Olivia Furlan, Guido Pedroni y Margherita Fiorito, coordinada por el Coordinador Mundial Antonio Boccia. Un momento especialmente emotivo se vivió cuando, por sorpresa, las placas conmemorativas fueron entregadas a los participantes por los nietos de Antonio Boccia.
La mañana continuó con la intervención de Antonio Boccia, quien ofreció al público una visión detallada del estado de la Asociación desde la perspectiva privilegiada del Consejo Mundial. El camino iniciado en 2018 tenía un objetivo claro: adquirir una mayor conciencia de la vocación de Salesianos Cooperadores y dar mayor visibilidad a la Asociación. Boccia relató la historia de un grupo de hermanos y hermanas que intentaron guiar la Asociación en un periodo complejo, apoyándose en cinco pilares fundamentales:
- Caminar con los jóvenes.
- Ser testigos creíbles y alegres de la vocación, realizando proyectos de esperanza, fe y vida con y para los jóvenes.
- Adoptar como modos operativos los cuatro factores clave de la comunión en la diversidad; asumir la misión compartida como propuesta vocacional; comprometerse en una formación integral cristocéntrica vivida en comunión con toda la Familia Salesiana; crecer en una autonomía solidaria.
- Tener como valores guía no negociables la fidelidad carismática, un fuerte sentido de pertenencia, el espíritu de familia y la responsabilidad compartida.
- Activar procesos de conversión que impulsen dinámicas de crecimiento: cultivar una profunda espiritualidad para ir hacia los jóvenes, interiorizar el PVA, salir de la “zona de confort” hacia las periferias existenciales y construir comunidades de referencia sólidas.
La intervención fue también ocasión para reflexionar sobre las dificultades y la capacidad de reacción de la Asociación durante la pandemia. Si bien muchos proyectos parecían detenerse, aquel tiempo se convirtió en un momento de resiliencia y vitalidad. La Asociación habitó el mundo de un modo distinto, impulsando el proyecto “Maiorano” para financiar microproyectos en las zonas más afectadas.
El recorrido por los años de mandato del Consejo Mundial se interrumpió para mostrar los rostros de quienes trabajaron juntos durante estos ocho años, testimonio de un verdadero trabajo de familia y de equipo, animado por la misma pasión por los jóvenes.
Para cerrar la intervención, tras un análisis profundo de los puntos fuertes y débiles de la Asociación, Boccia compartió sus sueños para el futuro: sueños ricos e importantes que deja como herencia al próximo Coordinador Mundial. Y un mensaje para toda la Asociación: los sueños soñados solos quedan en ilusión; los soñados juntos se vuelven realidad.
Para dar concreción a este “soñar juntos”, por la tarde se realizaron los trabajos de grupo por Regiones. A partir de los estímulos de la mañana, los participantes identificaron los desafíos pendientes del mandato anterior y aquellos que, en los próximos años, llamarán a la Asociación a ser levadura en la Familia Salesiana, entre los jóvenes y las familias.
El último momento de la jornada fue la celebración itinerante de la Via Lucis, con la intención y el deseo de que se convierta en un camino de fe capaz de llevar la sonrisa de Jesús Resucitado a la vida cotidiana de cada uno, allí donde el Señor llama.

