
Audacia Carismática Misionera
Septiembre 17, 18, 19 y 20 de 2026, Colegio María Auxiliadora de Medellín
Los diferentes grupos de la Familia Salesiana de Colombia se reunieron en el Colegio de María Auxiliadora de Medellín, para celebrar el IV Congreso de Espiritualidad Salesiana, cuyo tema fue “Audacia Carismática Misionera”, con un invitado de excepción, el Padre Jorge Mario Crisafulli, Consejero General para las Misiones Salesianas. Los Salesianos Cooperadores de Colombia se hicieron presentes en este importante acontecimiento, con la participación de 14 SSCC de la Provincia de Bogotá y 21 SSCC de la Provincia Medellín. También estuvieron los Inspectores, Madres Provinciales, los delegados y delegadas provinciales de la ASSCC.
Los símbolos de la Barca, la Red, las Sandalias, el Bastón, la mochila, el Pan y las redes nos acompañaron durante todo el evento, simbolizando la necesidad de “Remar mar adentro” para resignificar nuestra presencia ante los rostros y nuevas fronteras que nos interpelan y que necesitan nuestra respuesta.
Durante la inauguración del Congreso, los Coordinadores Provinciales, Diego Andrés Rodríguez (Provincia Bogotá) y Luis Guillermo Franco (Provincia Medellín), recibieron en representación de la Asociación de Salesianos Cooperadores, un sentido Reconocimiento por nuestros 150 Años de fundación.
El Congreso fue para los Salesianos Cooperadores una experiencia de renovación interior con el fuego del Espíritu, que nos impulsa a lanzarnos como misioneros salesianos, atravesando las nuevas fronteras existenciales para hacer vida el “ser fermento para ser fecundos”.
La experiencia y el kerigma del Padre Jorge Mario Crisafulli nos tocó profundamente en lo personal y en lo comunitario, el Espíritu Santo se hizo presente y nos planteamos varios retos:
- MIRAR (con una mirada como la de Jesús y Don Bosco) – DISCERNIR – ATRAVESAR FRONTERAS – ACTUAR / VER – CONMOVERSE – ACERCARSE – TRANSFORMAR.
- Sentirnos amados por Dios, tener una verdadera conversión personal y comunitaria (discernir cuáles son los caminos / planes de Dios, teniendo como modelo a María).
- Mirar con humildad y empatía (siendo vulnerables y dejándonos tocar por la vulnerabilidad de los jóvenes), salir al encuentro y acercarnos a los nuevos patios o realidades de los jóvenes (rostros y nuevas fronteras).
- Caminar con los jóvenes, dándoles lo más grande que se nos ha dado (el agua viva del Evangelio, a Jesús mismo), ofreciendo altos ideales y alternativas para su promoción integral a través de procesos que exigen nuestro acompañamiento.
- Superar el miedo, aprender a trabajar juntos como Familia Salesiana, dejar la zona de confort y remar mar adentro.
- Tener una confianza plena en Dios, una disponibilidad total para obedecer al plan divino y un carisma renovador, que lleve esperanza y alegría a los demás.
- En la misión, tener siempre presentes los verbos de la parábola del Buen Samaritano: VER, CONMOVERSE, ACERCARSE (inclinarse), CURAR, CARGAR, LLEVAR (a la comunidad), ENCARGAR (misión compartida) Y VOLVER (seguimiento y acompañamiento).
- Para saber ¿dónde debemos estar?, preguntarnos: ¿dónde iría Jesús?, ¿dónde están los jóvenes más pobres?, ¿es una frontera real?, ¿qué aporta el Carisma Salesiano?, ¿podemos sostenerlo comunitariamente?, ¿con quién trabajaremos?, ¿estamos dispuestos a aprender?, ¿qué semillas de vida existen?
- Ser dóciles al Espíritu Santo, correspondiendo a la vocación y misión a la que hemos sido llamados.
- Abrirnos a la unidad y a la comunión. Solos NO podemos.
Colombia necesita una Familia Salesiana audaz y misionera, dócil al Espíritu Santo, en salida, incidiendo en las nuevas fronteras existenciales. Jesús quiere que trabajemos en su Viña.


