Filipinas: Regalo de amor a Don Bosco: fe en acción, cuidando nuestra Casa Común

Domingo, 16 de agosto de 2026 — El cumpleaños de Don Bosco se celebró de una manera verdaderamente significativa, cuando los Salesianos Cooperadores de las dos islas de la Provincia Filipinas Sur, Cebú y Negros, se unieron en la fe, la fraternidad, el servicio y el amor por la creación mediante una Actividad Simultánea de Plantación de Árboles (Cacao) y Manglares.

Mucho antes de que el día despertara por completo, desde las 5:00 a. m., nuestros Cooperadores ya estaban reunidos, dispuestos a ofrecer su tiempo, energía y corazón por una causa que iba más allá de ellos mismos. Con las primeras luces de la mañana, comenzamos nuestra celebración con corazones agradecidos y un renovado sentido de misión. Con nuestras manos en la tierra y nuestros corazones unidos en la fe, plantamos árboles de cacao y manglares: pequeños comienzos que llevan consigo un mensaje mucho más grande de esperanza, responsabilidad y amor por nuestra Casa Común.

Fue una oración expresada a través de la acción. Fue nuestra fe echando raíces en la tierra. Fue nuestro compromiso de convertirnos en custodios, y no simplemente beneficiarios, de la creación de Dios.

Cada árbol plantado fue un signo de esperanza. Cada manglar plantado fue una promesa de proteger la vida. Cada mano que sirvió fue un testimonio de fe.

La presencia de cada Cooperador fue una afirmación de que cuando la fe nos mueve a la acción, incluso los pequeños esfuerzos pueden generar un impacto duradero. ¿Y qué manera más hermosa podría haber de celebrar el cumpleaños de San Juan Bosco, nuestro amado Fundador, que ofreciéndole un regalo que refleje su espíritu?

Don Bosco dedicó su vida a Dios, a los jóvenes y a la comunidad. Creía en educar a los jóvenes no solamente para el presente, sino también para un futuro mejor. A nuestra manera sencilla, esta celebración continúa esa misma visión. Al cuidar hoy de la creación, contribuimos a construir un mundo más saludable, sostenible y lleno de esperanza para los jóvenes que lo heredarán mañana.

Nuestra actividad de plantación se convirtió en nuestro regalo para Don Bosco. No un regalo envuelto en papel, sino un regalo arraigado en la tierra. No un regalo que dura un día, sino uno que puede seguir creciendo. No un regalo expresado solamente con palabras, sino mediante un servicio concreto. Los árboles de cacao y los manglares que plantamos pueden ser pequeños hoy, pero llevan en sí la promesa de algo mayor. Un día crecerán, proporcionarán refugio, protegerán comunidades, nutrirán la vida y recordarán a otros que hubo personas que se preocuparon lo suficiente como para plantar pensando en el futuro.

Después de la plantación, la celebración continuó con natación, convivencia fraterna, comidas compartidas, risas y alegres momentos de fraternidad. Estos sencillos momentos revelaron otra hermosa dimensión del espíritu salesiano: servimos juntos, celebramos juntos y caminamos juntos. La alegría compartida fortaleció los vínculos de fraternidad y nos recordó que la comunidad se hace más fuerte cuando compartimos generosamente no solo nuestro tiempo y nuestros talentos, sino también lo que tenemos.

Nuestro más sincero agradecimiento a todos los Salesianos Cooperadores que respondieron generosa y plenamente a esta iniciativa. Gracias por levantarse temprano, desplazarse, trabajar, compartir sus recursos, llevar alimentos para todos y, sobre todo, por aportar su alegre presencia. Su generosidad transformó una actividad ordinaria en una hermosa experiencia de comunión y misión.

Ahora esperamos con alegría y entusiasmo las Actividades de Plantación de Árboles de los demás Centros de ASC-FIS, programadas durante el tercer y cuarto trimestre del año. Cada árbol plantado, cada manglar restaurado y cada mano extendida para servir se convierten en una semilla de esperanza para nuestro planeta y para las generaciones futuras.

Que los árboles y manglares que hemos plantado se conviertan en recuerdos vivos de este día. Que crezcan como crece nuestra amistad, que permanezcan firmes como permanece firme nuestra fe y que den fruto como continúa dando fruto nuestro compromiso de servicio. Y que Don Bosco nos mire con alegría mientras continuamos su misión, con manos que sirven, corazones que cuidan, comunidades que se unen y vidas que se entregan generosamente.

En efecto, esto fue mucho más que la celebración de un cumpleaños. Fue la fe echando raíces. Fue el amor convirtiéndose en acción. Fue la fraternidad convirtiéndose en misión. Fue la esperanza sembrada para el futuro.

¡Feliz cumpleaños, Don Bosco! Que nuestro regalo para ti continúe creciendo. Fe en acción. Cuidando nuestra Casa Común. Creciendo en fraternidad. Sirviendo con alegría.

Nuestro regalo para Don Bosco. Nuestro regalo para la Madre Tierra. Nuestro regalo para las futuras generaciones.